Me llamo Berta Mozos, y soy la Directora de la Escuela de Danza Bella Luna en Palencia. Nuestra Escuela se inauguró en julio de 2007, cumpliéndose un sueño que tenía desde niña. En ella aunamos nuestro amor por la Danza, dedicándonos también al mundo del Entrenamiento Personal, Yoga, Pilates y todo lo que conlleva la salud del cuerpo y la mente.
Me formé desde los 4 años en Ballet Clásico, en la Escuela Municipal de Danza de Puertollano, certificando mis estudios hasta 4º curso en la Escuela de Arte Dramático y Danza de Córdoba. Fuí investigando poco a poco en otros tipos de Danza cuando me trasladé a Madrid, desde la Danza Moderna y Contemporánea, hasta la Danza Oriental. Obtuve mis primeras titulaciones como profesora de Gim Jazz y Danza Moderna en ORTHOS Madrid, empezando a dar mis primeras clases con apenas 18 años. Siempre me ha maravillado el cuerpo humano, su anatomía, lo que es capaz de hacer, su movimiento, las patologías que puede llegar a sufrir y cómo subsanarlas, su capacidad infinita para expresar y por ello, poco a poco, fui complementando mi formación hacia campos más específicos que, a mi modo de entender, también ayudaban a los bailarines, como el Pilates y el Yoga.
Después de dar clases en numerosos centros en Madrid y provincia, por motivos personales, me trasladé a Palencia, donde trabajé en varios centros deportivos y escuelas de danza, y también de Valladolid. Y de ahí di el salto al otro lado: de estar empleada por terceras personas a buscar mi propio espacio, formar mi propio equipo y darle cuerpo a una idea que tenía en mente desde hacía muchos años: danza, deporte y salud para mi están unidos.
El equipo que formamos Bella Luna es multidisciplinar: profesores de Danza Clásica, Española y Flamenco, Danza Moderna y Funky, Bailes de Salón y Latinos, Zumba, Danza Oriental… También tenemos licenciados en INEF, profesores de Pilates, Hipopresivos, Yoga, entrenadores personales…
El equipo que formamos Bella Luna es multidisciplinar: profesores de Danza Clásica, Española y Flamenco, Danza Moderna y Funky, Bailes de Salón y Latinos, Zumba, Danza Oriental… También tenemos licenciados en INEF, profesores de Pilates, Hipopresivos, Yoga, entrenadores personales…
Y dentro de este amplio elenco me sitúe en el momento en el que inicié las entrevistas para formar este fantástico equipo: necesitaba personas como yo, apasionadas por la danza y el deporte, movidos por una gran vocación pero a la vez, con una buena formación y una capacidad de enseñanza específica.
Y os parecerá sencillo, pero os prometo que no es tarea fácil. Tanto en ese proceso inicial como en el día a día todavía me voy encontrando de todo un poco, y os voy a explicar por qué.
Como en todos los campos, trabajos y profesiones, existe, en el mundo de la danza y el deporte, muchísimo intrusismo laboral y falta de formación, además de “vendedores de crecepelo” y otros “engañadores”. No digo que no haya profesionales bien formados: los hay y muy buenos, pero también tenemos por ahí una gran Laguna Estigia que aglomera un batiburrillo de “personajes” de los que quiero hablaros, tanto desde el lado profesional y contratante, como desde el lado de usuaria y consumidora de deporte.
Nos meteríamos en un post larguísimo si habláramos del tema formación en España: enseñanzas no regladas y el sin fin de variedades y formaciones que existen dentro de los campos que estamos tratando. Así que prefiero centraros de nuevo en el tema: POR QUÉ NECESITAMOS PERSONAL FORMADO Y CUALIFICADO DENTRO DEL MUNDO DE LA DANZA Y EL DEPORTE?
En cualquier profesión se necesita ese punto vocacional, y la nuestra no va ser menos, pero sin formación no tenemos nada, no nos engañemos. Además de parecer profesionales DEBEMOS SERLO!! Y por desgracia aún hay muchos supuestos profesionales que se quedan sólo en eso; en parecer profesionales. Y con eso, lo siento, pero no vamos a ningún sitio. Los alumnos y consumidores de deporte, los socios de centros deportivos y gimnasios, nuestros clientes, tienen el derecho y el deber de conocer, e incluso exigir, cuál es la formación de sus profesores y entrenadores. Y las personas que estamos detrás de los equipos de profesionales tenemos una responsabilidad aún mayor: si contratamos, contratemos personal cualificado y acreditado y ofrezcámosles además la posibilidad de seguir aprendiendo, es más; animemos y fomentemos esa necesidad de seguir evolucionando y no estancarse. De todos nosotros depende la imagen que demos de nuestro gremio. Y que mejor imagen que una buena formación.
Tratamos con personas de forma muy directa: somos profesores y maestros, enseñamos y nos convertimos en ejemplo y tenemos el deber de no dejar nunca de aprender y reciclarnos. Para esto necesitamos conocimientos de anatomía, fisiología, técnica, lesiones que pueden producirse durante la práctica, primeros auxilios y hasta psicología si me apuras. Esto como mínimo! Nuestros clientes y alumnos deben ser lo primero para nosotros y hemos de cuidar de ellos en todo momento. Y todos sabemos todo lo que puede acarrear una mala práctica o una lesión. Porque un cliente o alumno descontento o lesionado, o que no ve una buena praxis por parte de su entrenador, por mucho que sepa los riesgos que asume en la práctica deportiva, es un cliente que no habla bien de la disciplina, no la recomienda y esto no nos beneficia. Se dice que un cliente contento contagia a unas 5 personas, pero un cliente descontento provoca al menos unas 50 malas opiniones al respecto de lo que se critique!
Con el tema formaciones no quiere decir que nos convirtamos en el hombre del Renacimiento y tengamos que saber de todo; para eso podemos y debemos colaborar con otros profesionales y colegas con los que deberíamos ir de la mano. Tampoco hay que coleccionar títulos y saberes sin ton ni son, sólo por tener, acumular y colgarlos en la pared para que los vea la gente y luego ni siquiera saber qué hiciste en ese determinado curso o seminario. Hay que especializarse y seguir una línea siempre coherente, estando atento a cómo evoluciona nuestro campo de trabajo, ya que en el mundo del deporte la evolución es constante.
A todos nos gusta contar con los mejores médicos, los mejores fisioterapeutas, verdad? Profesiones que, en mayor o menor medida, también trabajan con nuestro cuerpo físico. A nadie le cabe en la cabeza que un médico no sea médico o se quede sólo en sus estudios universitarios, siempre sentado detrás de una mesa, o que un fisioterapeuta tampoco lo sea y sea un masajista de esos cursos de moda de 3 ó 4 fines de semana y no esté al tanto de las últimas técnicas… Pues igual nos debería pasar con profesores y entrenadores. A nadie le gustaría que su profesor o entrenador no sea tal, o venga de un curso de fin de semana, no se recicle o no sepa que hacer contigo si tienes un problema en clase o en un entrenamiento porque no tenga la formación adecuada.
En algún momento de mi vida profesional me he encontrado con el típico embaucador que te vende esos mil cursos que ha hecho, supuestamente; que sabe de mil cosas y no sabe nada, porque para empezar no sabe ni PARECER PROFESIONAL. Personajes que se las arreglan para entrar en un equipo de trabajo, bajo engaños claro está, absorber todo lo que pueden, aprovechándose de las formaciones que se ofrecen a nivel interno, sopesar lo que va bien y va mal y hacerse con una cartera de clientes para después volar con ellos y montar “algo”. Todas esas personas que le siguen están expuestas a todo tipo de lesiones y problemas derivados de la escasa formación de esa persona y acabarán sabiendo qué, ni tenían tal formación como decían, que van al día, tomando cursos de aquí y de allá que no llegan ni a dar término y que lo que ha hecho es copiar un formato o un sistema de trabajo y hartarse y pasar horas viendo videos en youtube. Todo se acaba sabiendo: pero para ese entonces ese alumno ya tiene su problema particular y un mal sabor de boca.
Desgraciadamente esto hoy está a la orden del día, como otra serie de personajes, que, viendo el crecimiento y auge de nuestro sector, y dedicándose a otras profesiones, de repente tiran de su parte “deportiva o atleta de antaño” y de sus experiencias personales y se ponen a dar clases o entrenar gente, aprovechándose del tirón. Qué pasa con esto?
Pues que no puedes dedicarte a esta profesión a base de experiencia personal, porque no hay dos cuerpos iguales, ni dos personas iguales y cada uno necesita una cosa evolución diferente. La formación te ayuda a que puedas atender esas necesidades deferentes y la experiencia lo que hace es enriquecerte. Intenta entrenar o hacer que baile de la misma manera una niña de 16 años o una mujer de 50. No es lo mismo verdad? Pues a eso me refiero.
También me he encontrado con el personaje que no sabe qué hacer con su vida y pasa, por ejemplo, de vender zapatos y no haber tomado una clase de Pilates jamás, a hacer un curso, de esos anteriormente nombrado de 2 ó 3 fines de semana, impartido a la vez por alguien que se ha formado en otro curso, en este caso, de 4 fines de semana… Incongruente verdad? Pues ese tipo de personas están dando clases, y además de disciplinas tipo Pilates, a la que llega un tipo de población con muchas patologías y problemas de espalda. ¿Cómo va a poder ayudar a sus alumnos en sus clases, si ni siquiera ha sentido la evolución de la disciplina en su propio cuerpo; si no le ha dado tiempo a asimilar determinados ejercicios para por lo menos explicarlos bien? ¿Qué tipo de Pilates van a aprender esos alumnos? ¿Cómo lo van a recomendar a otras personas si les va mal? ¿Cómo van a hablar esas personas de una disciplina maravillosa y de los demás profesionales que se pasan la vida estudiando y formándose para cada día saber más y ofrecer lo mejor a sus alumnos? Y sobre todo: ¿qué hace ese alumno con una patología que empeora o una lesión?
O ese último personaje que se viene arriba con alguna disciplina de baile o deportiva que practica y tiene alguien al lado que le dice: “¡oye, pues no se te da mal esto! ¿Por qué no das unas clases? Y en vez de ser honesto consigo mismo, y formarse si es que le gusta, pues se pone a dar las clases tal cual. Y ¿qué aprenderá ese alumno? Pues lo poco y mal que sepa ese tipo de profesor, que sólo sabe bailar y no enseñar: Y ese alumno se acabará aburriendo o frustrando y no volviendo a las clases y no dando buena opinión.
Pero gracias a la insistencia de muchos profesionales del sector e incluso del público usuario, y viendo, en qué puede convertirse este nuestro sector, este próximo día 10 de noviembre, empezaremos a ver cómo la cosa puede empezar a cambiar, ya que en Madrid se vota la ley de regularización del deporte.
Esperemos que esté pronta también una : Ley concerniente al mundo de la Danza.
Esperemos que esté pronta también una : Ley concerniente al mundo de la Danza.
Y llegados a este punto, me gustaría hacer una reflexión: como pertenecientes a un colectivo, deberíamos respetar la imagen que damos nosotros mismos de ese propio colectivo. Y me refiero, por todo lo anteriormente mencionado, a los que nos dedicamos al mundo del deporte desde el lado de la enseñanza. De nosotros mismos, de nuestras acciones y nuestra ética profesional depende el respeto que se le de a esta bellísima y también sacrificada profesión.
La semana que viene toca “Crossfit sí o sí”. Teniamos que unirnos al tema de moda…
Pasar buena y deportiva semana¡¡¡¡¡¡
lagatafitness@gmail.com

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