miércoles, 20 de diciembre de 2017

Doctor, doctor, estoy malit@. ¿Qué deporte práctico? (Parte dos)

En este segundo post queremos darte unas pinceladas sobre qué actividades/ejercicios te vendrán mejor si tienes alguna de estas dolencias. Ya lo comentamos en este post Pastillas versus deporte que, ojalá los médicos no sólo recetaran medicinas, sino que se animaran a indicar que la actividad física ayuda, igual o más, que las pastillas en la recuperación/mejora de las mismas. (Asma y osteoporosis).



Asma 
La persona asmática no debe abstenerse de realizar ejercicio físico por su mera condición de asmático, ya que el ejercicio físico, realizado de manera adecuada a su patología, puede aportarle muchos beneficios. 

El asma de modo general, no es un factor limitante para el ejercicio físico. Sin embargo, en algunas personas asmáticas se ha observado una condición física menor que la prevista para su edad. Esto puede ser debido a: 

            . Descondicionamiento físico. 
            . Mal estado nutricional debido al uso de corticoides.
            . Otros factores como el equilibrio psicológico.




Ventajas que aporta el ejercicio físico en el paciente asmático :

-Mejora la condición física y la propia tolerancia al ejercicio, porque mejora la demanda ventilatoria, la capacidad máxima al ejercicio y la capacidad aeróbica...

-Las hiperventilaciones que se ocasionan durante la realización del esfuerzo físico se reducen o son menos fuertes a medida que la condición física mejora...

-Ayuda a disminuir la ansiedad y el nerviosismo ocasionado por los ataques. Es decir, aporta beneficios psicológicos. Inclusive en asmáticos graves, la capacidad de reserva de sus pulmones es mayor a medida que mejora su capacidad física general. 

La adaptación del paciente con asma a la actividad deportiva debe ser muy progresiva, para que con el tiempo aprenda a distinguir entre la sensación de ahogo normal por un ejercicio intenso y la sensación de ahogo por una crisis de asma.



Debe mejorar al menos tres cualidades físicas básicas del cuerpo humano, para que la adaptación efectuada sobre el organismo conlleve una mejora global y bien planificada. En definitiva, cualquier tipo de prescripción de ejercicio debe preocuparse de mejorar la resistencia, la fuerza y la flexibilidad.



Por ello te recomendamos en un inicio actividades como  Body Balance, yoga, Body Pump o clases de tonificación con una exigencia baja a nivel cardiaco/respiratorio.



A medida que tu condición física mejore puedes ir incluyendo clases más exigentes a nivel respiratorio, como puedan ser las de baile, carrera suave, Body Combat, ciclo-indoor y ,muy recomendable, la natación, así como aquaerobic o actividades en medio acuático.



También habrás de tener en cuenta que si tu

1. asma es de grado ligero: Puedes realizar el mismo tipo de ejercicio que las personas normales. Es importante aprender a diferenciar poco a poco entre asma y cansancio (de ahí que te recomendemos que comiences poco a poco). Inclusive clases de entrenamiento funcional más duras.

2. Asma de grado moderado o severo: Deben realizar ejercicio de forma bien programada o bajo supervisión médica. Nunca por cuenta propia. (de ahí la importancia de buscar profesores titulados).

Muy importante que realices una buena vuelta a la calma (si no sabes cómo, no dudes en escribirnos)

Osteoporosis



La enfermedad ósea más común es la osteoporosis, una pérdida considerable de densidad mineral ósea (DMO). Afecta sobre todo al hueso esponjoso, porque tiene mayor actividad metabólica que el denso así como más superficie expuesta a los osteoclastos que disuelven hueso. Como resultado, los huesos se vuelven quebradizos y quedan sujetos de manera excesiva a fracturas espontáneas por tensiones tan ligeras como sentarse con cuidado. Las fracturas se producen sobre todo en la cadera, la muñeca y la columna vertebral. A medida que las vértebras pierden hueso, se comprimen y la columna se deforma en su tercio medio, provocando una patología conocida como hipercifosis.

La osteoporosis se presenta en personas de ambos sexos y en todas las edades, desde la adolescencia hasta la vejez. Sin embargo, las mujeres posmenopáusicas, de raza blanca, son quienes corren mayores riesgos. En contraste con los hombres y con las mujeres de raza negra, tienen menos densidad ósea; las mujeres de raza blanca empiezan a perderla antes (es posible que desde los 35 años de edad) y lo hacen con mayor rapidez.








Lo cierto es que, como suele demostrarse a menudo, es mejor prevenir que lamentar, y mientras que los tratamientos medicamentosos para la osteoporosis cuestan a un paciente miles de dólares al año, el ejercicio y una buena dieta relacionada con el fortalecimiento de los huesos son mucho menos costosos. Los medios opcionales de prevención de la osteoporosis se relacionan con buenos hábitos alimenticios y de ejercicio entre las edades de 25 y 40 años, cuando la densidad ósea está en aumento. Cuanto mayor sea la densidad ósea de una persona cuando llega a la edad media, menos se verá afectada más adelante por la osteoporosis.



En muchas ocasiones el entrenamiento de la fuerza ha demostrado ser capaz de aumentar la DMO en muy variadas poblaciones.



Duplanty A, et al. se propusieron investigar los efectos sobre la DMO de la combinación de fuerza y carrera.



Por lo que trabajaron con 14 hombres de alrededor de 25 años que corrieran al menos 32km por semana y no entrenaran la fuerza (6 sujetos) o entrenaran al menos 1 vez por semana la fuerza (8 sujetos). Se realizaron todos los testeos pertinentes a la evaluación: composición corporal y DMO (total, cuello del fémur, trocánter del fémur, femoral total y L1-L4 de la columna lumbar).

Los resultados indicaron que el grupo que realizaba entrenamiento resistido tenía una mayor DMO en el cuello del fémur y la columna lumbar comparado con el grupo que no entrenaba la fuerza. Había una tendencia de mayor DMO femoral total en el grupo de entrenamiento de fuerza.

Las conclusiones de los autores fueron que los corredores de larga distancia que entrenaban la fuerza al menos 1 vez por semana tenían mayor DMO en el cuello del fémur y la columna lumbar que aquellos corredores que no realizaban un entrenamiento de sobrecarga. Por lo que los corredores de larga distancia deberían entrenar la fuerza al menos 1 vez por semana ya que esto se asocia con una mayor DMO.



Prevención

 Aquí y ya lo hemos indicado, prevención, con nuestros hijos, en este caso hijas,








             


DMO: Densidad mineral Ósea 

 Hasta la menstruación se produce *osteogénesis, después de ese periodo se estabiliza hasta la menopausia en la que comienza la **osteopenia (pérdida de masa ósea).



Es muy importante que las niñas realicen unos 50 saltos diarios como mínimo al día dado que, las actividades de impacto fijan el calcio al hueso, así como el entrenamiento de fuerza.



En caso contrario reduciremos, de manera alarmarte, el proceso de osteogénesis que se da desde la niñez hasta la primera menstruación.



Con todo lo dicho, trabajo de fuerza dado que ayuda a fijar el calcio en los huesos, ideal, una vez más Body Pump, tonificación, trabajo de máquinas/peso libre en el área de fitness, entrenamiento funcional* y aquí, otra advertencia, no te hace mal pero no ayuda la natación o actividades en medio acuático, ciclismo dado que al no haber acción de la gravedad (como pasa con los astronautas) no se fija el calcio en el hueso.



*Cuidado , con las caídas en estas poblaciones.



Bibliografía:SALADÍN, Kenneth S. Anatomía y Fisiología. 6ta edición. Mc Graw Hill Education; 2013.

Fuente:Duplanty A, Budnar R, Luk H, Fernandez A, Levitt D, Venable A, Hill D, DiMarco N, McFarlin B, Vingren J (2014). Engaging in Resistance Training Is Associated with Greater Femoral and Spinal Bone Mineral Density in Male Long-Distance Runners. Journal of Strength & Conditioning Research

lagatafitness@gmail.com

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